lunes, 3 de agosto de 2026

El vuelo del Plus Ultra

Para finales de 1924, el Comandante de la Aeronáutica Militar, Ramón Franco, comenzó a estudiar la posibilidad de realizar un vuelo transatlántico que uniera España con América. La travesía apuntaba a visibilizar las capacidades de la aviación española, transmitiendo una imagen de modernidad y prestigio en un contexto interno marcado por conflictos en Cuba, Filipinas y Marruecos. A su vez, buscaba sentar precedentes para la navegación aérea sobre el mar a grandes distancias y estrechar lazos entre España y las jóvenes naciones americanas de habla hispana.
Aeronave (replica) en el Muse de los Cuatro Vientos, Madrid.

Surgió así el proyecto de unir la Península con el Río de la Plata a bordo de un hidroavión bimotor Dornier Wal, bautizado "Plus Ultra" (Más allá, en latín). Con 17 metros de largo, 2 de alto y 23 de envergadura, la unidad contaba con dos motores de 450 caballos para accionar dos hélices (tractora e impulsora), que le permitía alcanzar una velocidad máxima de 180 kilómetros por hora.

La aeronave fue acondicionada especialmente para el cruce, ampliando su capacidad de combustible e incorporando modernos instrumentos de orientación como el sextante, con nivel de burbuja, y un radiogoniómetro para detectar señales de radio costeras.

“El plan original preveía bajar por el Atlántico hasta Buenos Aires y luego cruzar a Santiago de Chile, subir hasta Perú, Ecuador, Colombia, Panamá y Venezuela, para finalmente regresar a España”, detalla el Capitán de Navío VGM (RE) Juan José Membrana, actual Presidente del Instituto Aeronaval, una asociación civil sin fines de lucro que trabaja con el apoyo de la Armada en la divulgación histórica de la Aviación Naval.

Con el visto bueno del Rey Alfonso XIII y del Presidente del Consejo de Ministros, Miguel Primo de Rivera, el 22 de enero de 1926 el "Plus Ultra" partió desde Palos de la Frontera, en la provincia de Huelva, Andalucía. La decisión inscribía a la empresa dentro de una larga tradición de exploración española, ya que desde ese mismo puerto había zarpado la expedición al mando de Cristóbal Colón el 3 de agosto de 1492.

La tripulación del avión estuvo integrada por el Comandante Ramón Franco, piloto y alma mater del desafío; acompañado por el Capitán Julio Ruiz de Alda, quien ofició de navegante; el Teniente de Navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada. En simultáneo, la Armada Española dispuso dos buques de apoyo --el crucero “Blas de Lezo” y el destructor “Alsedo”-- encargados de brindarles soporte logístico.

Sobre los detalles del viaje, el Capitán Membrana describe que cada etapa del raid insumió entre 10 y 12 horas continuas de vuelo, lo que demandó agilidad física y entereza mental por tratarse de una aeronave de cabina abierta, expuesta al viento, la lluvia y el frío: “No existía la posibilidad de vuelo autónomo, lo que obligaba al piloto a mantener los controles de forma permanente”, precisa.

Luego de parar en Las Palmas de Gran Canaria (España) y Praia (Cabo Verde), el "Plus Ultra" alcanzó Brasil pasando por las islas Fernando de Noronha, Recife y Río de Janeiro. Por último, tras una escala en Montevideo (Uruguay), arribó a Buenos Aires el 10 de febrero. En total, la travesía se extendió por 19 días y 10.270 km; con 59 horas y 39 minutos de vuelo efectivo.

Aeronave (original), expuesta en el Museo de Lujan.

Recepción y regreso

Pese al calor agobiante, miles de vecinos presenciaron el amerizaje del "Plus Ultra" sobre la Costanera Sur. Los cuatro valientes fueron recibidos por el entonces Ministro de Marina, Almirante Manuel Domecq García, en un clima de ovación y entusiasmo popular. Más allá de la proeza técnica, el arribo simbolizó la conexión de dos continentes mediados por el Atlántico. Una epopeya única de tradición y coraje.

En seguida, la comitiva se dirigió hasta Plaza de Mayo para reunirse con el Presidente de la República, Marcelo T. de Alvear, quien los invitó a asomarse por los balcones de la Casa de Gobierno y saludar a la multitud.

Franco y Ruiz de Alda describieron así su llegada a la Argentina en “De Palos al Plata”, el libro publicado en 1926 que reconstruye sus vivencias: “Por las mañanas, tenemos que dedicar varias horas para recibir las delegaciones de los pueblos, que nos traen placas de oro, medallas y pergaminos. A cambio de ellas, tenemos que firmar multitud de retratos que conservarán en alejadas provincias, como recuerdo de nuestro vuelo”.

Los festejos siguieron e incluyeron agasajos, conferencias, viajes a ciudades del interior, entrevistas con la prensa y recepciones. El Mayor Pedro Zanni y el Capitán de Corbeta Marcos Zar, glorias de la aviación nacional, fueron algunas de las figuras de la época que ofrecieron su reconocimiento a la tripulación. Sin embargo, ese entusiasmo inicial se vería algo alterado con el correr de los días.

El 21 de febrero, mientras la comitiva se encontraba en Mar del Plata, el Comandante Franco recibió la orden del Gobierno español de concluir la expedición y ceder el avión como prenda de amistad entre España y Argentina, modificando el plan original de retornar por aire a España.

Con sentimientos encontrados, los aviadores regresaron a la capital porteña, desde donde se embarcaron a bordo del crucero ARA “Buenos Aires” rumbo a Europa. Arribaron a España en la mañana del 5 de abril de 1926, siendo recibidos por el Rey en una caravana de festejos que iba desde Huelva hasta Sevilla.

Por su parte, el buque de la Armada Argentina permaneció en el viejo continente, teniendo la oportunidad de inaugurar, con Alfonso XIII a bordo, el primer puente articulado construido sobre las orillas del río Guadalquivir.


Un compromiso fundamental

En Buenos Aires, el avión fue exhibido en la muestra anual de la Sociedad Rural Argentina de 1926 y luego enviado a la Isla Maciel, donde permanecería hasta que se construyera un cobertizo para su resguardo. Frente a la demora de esas obras, el Ministro Domecq García designó al Capitán Zar como responsable del hidroavión y, desde entonces, la Armada Argentina asumió un compromiso fundamental con el cuidado de la unidad.

“Este tipo de hidroavión no era desconocido para la Armada, de hecho, la Aviación Naval contaba con tres unidades operativas del mismo modelo, incorporadas en 1923. Por eso la decisión de Zar fue desmontar el avión y trasladarlo por ferrocarril hacia los hangares de Dornier Wal, en la Base Aeronaval de Puerto Belgrano”, explica el Capitán Membrana. Allí se mantuvo hasta que en 1936 fue reubicado en el Museo de Transportes de la ciudad de Luján (actualmente parte del Complejo Museográfico Provincial “Enrique Udaondo”), gracias a las gestiones directas entre Enrique Udaondo, por aquel entonces Director del museo, y el ya Capitán de Navío Marcos Zar, por entonces Jefe del Servicio de Aviación Naval.

Aunque existe el mito de que la aeronave fue utilizada operativamente en tareas de correo, el mismo Zar dejó en claro que siempre estuvo inactivo para evitar “exponerlo al más leve, cuan doloroso epílogo de una emergencia que lo robara a la veneración perenne de nuestra generación y generaciones futuras”.

El "Plus Ultra" solo abandonó el museo en dos oportunidades: en 1968, para su presentación en la 7º Feria del Campo de Madrid, y en 1985, con motivo de los actos por el 60° aniversario de la hazaña.

Esta última salida incluyó una restauración integral y la confección de una réplica exacta, hoy exhibida en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica, en Cuatro Vientos (Madrid). Con los años, también se sumó otra reproducción funcional que se conserva en el Museo Dornier de Friedrichshafen, Alemania.


La gloria del Águila

Consagrada a nivel internacional, la expedición del "Plus Ultra" se convirtió en referencia de audacia y espíritu de aventura. Su huella trascendió el ámbito aeronáutico, ganándose un lugar en la cultura popular. Así lo demuestran los monumentos levantados en su honor sobre la Costanera Sur de Buenos Aires y La Rábida de Palos de Frontera; o los tributos artísticos dedicados a la empresa, entre los que se incluye la canción “La gloria del águila”, popularizada por Carlos Gardel en 1928.

“La República Argentina fue fiel a la consigna de custodiar a este avión, proporcionando todo lo necesario y manteniendo una conciencia de honor frente al compromiso asumido tras el regalo de España”, subraya el Capitán Membrana. Bajo esta premisa, el rol inicial de la Armada y el trabajo silencioso pero constante del Museo resultaron claves para la preservación de la aeronave hasta nuestros días.

El cuerpo brillante del "Plus Ultra" representa hoy una odisea que retomó el pulso de las grandes travesías atlánticas, proyectándolas hacia el siglo XX. Una auténtica gesta de esfuerzo y valentía que hoy cumple un siglo, reconocida por nuestro país con el compromiso leal hacia su memoria.


 

domingo, 12 de julio de 2026

Albatros D.Va

Albatros D.Va, (D.7343/ZK-TVD) Museo de la Royal Air Force.
Con su distintivo fuselaje aerodinámico de sección ovalada revestido de madera contrachapada, el Albatros DV entró en servicio en mayo de 1917, pero a partir de octubre de ese mismo año se sumó a la producción en masa el Albatros D.Va reforzado, con un sistema de control de alerones y alas superiores diferente. Uno de los DV, el D2859, fue pilotado por «El Barón Rojo», Manfred von Richthofen.
En su apogeo operativo en mayo de 1918, más de 1000 aviones de caza Albatross DV/D.Va, a menudo de colores llamativos, prestaban servicio en el Frente Occidental. Esto representó un intento de superar a los Aliados mediante la cantidad, más que mediante la capacidad, ya que las unidades de Jagdstaffel Albatross, obsoletas, sufrieron grandes pérdidas en combate durante la ofensiva alemana de primavera de 1918 y, como consecuencia de un fallo estructural en el ala inferior, se prohibieron los picados prolongados en este modelo en 1918. A pesar de ello, el avión se mantuvo en producción hasta el armisticio de noviembre de 1918, con más de 3000 unidades fabricadas, de las cuales solo dos sobreviven: una en Estados Unidos y otra en Australia.
El Albatros D.V entró en servicio en mayo de 1917 y, como el D.III que lo antecedió, empezó a mostrar fallas estructurales en el ala inferior casi inmediatamente. De hecho, la evidencia circunstancial sugiere que el D.V era aún más proclive a fallos en el ala inferior que el D.III. Más aún, el D.V ofrecía muy poca mejora en el desempeño. Este hecho causó una considerable baja en la moral de los pilotos de la línea del frente. Manfred von Richthofen era particularmente crítico con la nueva aeronave. En una carta fechada en julio de 1917, describió al D.V como “tan obsoleto y tan ridículamente inferior a los ingleses que uno casi no podía hacer nada con esta aeronave”.
En octubre de 1917, la producción se cambió al Albatros D.Va, que revirtió la estructura de cableado de los alerones a como era en el D.III, para proveer una respuesta de control más positiva. Las alas del D.III y el D.Va eran, de hecho, intercambiables. En un esfuerzo para resolver los continuos problemas con la estructura de las alas, el D.Va también mostraba una manga metálica para fortalecer la estructura principal del ala inferior, así como un pequeño brazo metálico que conectaba los soportes de las alas (soportes en “V”) con el borde de ataque de las alas inferiores. Estas modificaciones hicieron más pesado (23 kg, 50 lb) al D.Va que su antecesor el D.III, mientras que fallaron por completo en solucionar los problemas estructurales del modelo.
Los problemas estructurales del nuevo Fokker Dr.I y el mediocre desempeño del Pfalz D.III no le dejaron a la Luftstreitkräfte alternativa alguna para el D.Va, hasta que el Fokker D.VII entró al servicio en el verano de 1918. Para mayo de 1918, 131 aeronaves D.V y 928 aeronaves D.Va estaban en servicio en el Frente Occidental, en Italia y en Palestina. Las cantidades empezaron a declinar a medida que se terminaba la producción; sin embargo, el D.Va permanecería en amplio uso en el frente hasta la firma del Armisticio.

Características generales
Tripulación: 1.
Longitud: 7,3 m (24 ft).
Envergadura: 9 m (29,7 ft).
Altura: 2,7 m (8,9 ft).
Superficie alar: 21,2 m² (228,2 ft²).
Peso vacío: 687 kg (1514,1 lb).
Peso cargado: 937 kg (2065,1 lb).
Planta motriz: 1× Lineal Mercedes D.IIa.
Potencia: 180 HP (132 kW; 183 CV).
Rendimiento
Velocidad máxima operativa (Vno): 187 km/h (116 MPH; 101 kt).
Alcance: 2 horas.
Techo de vuelo: 3000 m (9843 ft).
Régimen de ascenso: 3,8 m/s (754 ft/min).
Armamento
Armas de proyectiles: 2 x ametralladora 7,92 mm Maxim LMG 08/15 "Spandau".
 

viernes, 3 de julio de 2026

Georges Guynemer

 Georges Marie Ludovic Jules Guynemer procedia de Paris (24 de diciembre de 1894) y en noviembre de 1914 se ofrecio voluntario para servir a su pais, solo un mes antes de su 20° cumpleaños. Al no ser fuerte opto por hacerse mecanico en el servicio aereo. pero pronto decidio adiestrarse como piloto, lo que finalizo en abril de 1915. Fue enviado a la MS3 (escadrille 3, que utilizaba los aparatos Morane-Saulnier y que cuando cambio de material a los Nieuport se convirtio en la N3) como cabo, antes de ser ascendido a sargento. EI primer exito de Guynemer lo logro con un Morane, pero a continuacion llegaron los Nieuport y, a finales de año, ya tenia cuatro victorias; ademas, habia pasado a ser oficial.

La escadrille N3 lIevaba el emblema de una cigueña en los aviones y tan pronto como el Groupe de Cachy, al que pertenecia, se convirtio en el Grupe de combat 12 y sus otras tres unidades tambien adoptaron variaciones del emblema de la cigueña, se les conocio como los Cigognes y pronto se les asocio con la elite de los pilotos de caza franceses. Esto no era completamente cierto, pero el GC 12 Y la 3 en particular si tuvieron unos cuantos ases de caza de gran exito entre sus filas, Durante 1916 Guynemer elevo su registro a 25 victorias confirmadas, mas de la mitad con los Nieuport. Al contrario que los britanicos, a los pilotos franceses solo se les reconocian los aviones derribados que eran presenciados por otros, los probables solo se anotaban, pero no se contabilizaban en el registro de los pilotos. El Capitaine Guynemer llego a conseguir 53 victorias y otras 35 probables.  

Murio en combate el 11 de scptiembre de 1917.

domingo, 21 de junio de 2026

Aeroplano Demoiselle N° 20

Completado a finales de 1908, el Demoiselle fue el 1er avion producido en serie por Clemert-Bayard. Con el deseo de fomentar la aviacion, Santos-Dumont renuncio a sus derechos sobre este avion sencillo, ligero y economico. El fuselaje de bambu sugiere que la copia expuesta fue fabricada en el taller de Santos-Dumont.
Se encuentra expuesto en el Museo Aeronautico y del Espacio en Le Bourget, Paris.
Mayo 2026.


domingo, 31 de mayo de 2026

Fokker DR.1

Los triplanos Sopwith entraron en servicio con el Royal Naval Air Service RNAS y, en no poca medida gracias a la tremenda agresividad y habilidad de sus pilotos, sembraron la inquietud entre los aviadores alemanes. Los triplanos entraron en acción durante la batalla de Arras, en abril de 1917. Cuando un triplano se estrelló tras las líneas alemanas, sus restos fueron estudiados hasta el menor detalle. Incluso el comandante del Servicio Aéreo Imperial alemán, el general von Höppner, elogió públicamente al caza británico. Hacia la primavera de 1917, casi todas las compañías importantes de aviación trataban de fabricar un caza triplano. Pero fue el astuto neerlandés Anthony Fokker quien consiguió el éxito. Estaba tan ansioso por aventajar a sus rivales que no solo se dedicó a estudiar de cerca a los triplanos Sopwith volando en el frente, sino que consiguió apoderarse para su factoría de Schwerin, de forma completamente ilegal, de los restos del ejemplar estrellado.

Ejemplar expuesto en el Museo Aeronautico de Madrid.


 El último prototipo de los talleres Schwerin era el D.VI (una designación de la compañía, no relacionada con el D.VI que más tarde se fabricaría) proyectado para la Luftfahrtruppen (fuerza aérea) del Imperio Austrohúngaro. En junio de 1917 el jefe de diseño Reinhold Platz con la colaboración del ingeniero jefe Möser rehízo rápidamente los planos, y el D.VI surgió a la luz hacia primeros de julio de 1917. Era el primer triplano alemán, y fue inmediatamente evaluado por el teniente Werner Voss, ya por entonces un famoso as.

Idem.

Platz había diseñado anteriormente biplanos de caza extremadamente avanzados, con alas completamente cantilever, y proyectó de igual manera el D.VI, ya que la corta envergadura del triplano facilitaba el uso de alas sin riostras. los dos planos inferiores iban unidos a la parte superior e inferior del fuselaje, y los únicos montantes eran tubos de acero en " V " invertida que soportaban un plano superior situado muy por encima del fuselaje. Este plano era el único que disponía de alerones, controlados por medio de ligeras varillas. Movido por un motor rotativo Oberursel Ur.II de 110 cv, el D.VI se comportó excelentemente en las pruebas de vuelo, pero antes de ser enviado en agosto a Hungría, se aumentó la envergadura del plano superior y de los alerones. Para eliminar ligeras vibraciones alares, se añadieron montantes de madera ligera y sección currentilínea en " I ", que unían los planos cerca de la punta. El armamento consistía en dos ametralladoras LMG 08/15 de 7,92 mm.

Características generales
Tripulación: 1 piloto
Longitud: 5,77 m
Envergadura: 7,20 m
Altura: 2,95 m
Superficie alar: 18.7 m²
Peso vacío: 406 kg
Peso cargado: 586 kg
Planta motriz: 1× Motor rotativo de 9 cilindros Oberursel Ur.II.
Potencia: 110 cv 82 kW

Rendimiento
Velocidad máxima operativa (Vno): 185 km/h
Velocidad de entrada en pérdida (Vs): 72 km/h
Alcance: 300 km
Techo de vuelo: 6095 m
Régimen de ascenso: 5,7 m/s.

El as de guerra, Manfred von Richthofen (conocido como: El Barón Rojo) utilizó el Fokker Dr.1 durante la Primera Guerra Mundial junto con el caza biplano Albatros D.II y consiguió 80 bajas considerándose como el as de ases, haciendo al Fokker Dr.1 mundialmente famoso.

miércoles, 22 de abril de 2026

Albert Ball

 EI Cap Albert Ball nacio el 14 de agosto de 1896 en Nottingham.

Llego al 2/7 Batallon los Sherwood Foresters y posteriormente se traslado al RFC. Rapidamente alcanzo el exito volando con el Escuadron 11. 

A finales de agosto de 1916 se traslado al Escuadron 60 donde sus reclamaciones llegaron a 31 a finales de septiembre. Fue sin duda y realmente el primer gran as del RFC y resulto ser una inspiracion para sus compañeros pilotos. Posteriormcnte fue nombrado jefe de escuadrilla del Escuadron 56 que Ilevaria los primeros S.E.5 a la accion tras llegar a Francia el 7 de abril de 1917. Para el 6 de mayo su registro se situo en 44. Al dia siguiente se le considero como desaparecido en combate despues de perseguir un avion de exploracian Albatros sobre las lineas. La causa de que se estrellara nunca se ha acreditado de forma adecuada.


Distinciones

Caballero de cuarta clase de la Orden de San Jorge del Imperio ruso.

Cruz Militar.

Cruz Victoria.

Mencionado a los despachos.

Orden Nacional de la Legión de Honor.

Orden del Servicio Distinguido.


jueves, 2 de abril de 2026

Werner Voss

 Werner Voss nace en Krefeld, cerca de Dusseldorf el 3 de abril de 1897. Aunque su familia no era de tradicion militar ingresa en el ejircito. Cuando estalla la guerra forma parte del 2° regimiento de Husares de Westfalia, que se despliega en el frente ruso. Voss encontraba poco estimulante el combate terrestre y decide incorporarse al Cuerpo Aereo. Comenzando su carrera como tantos otros futuros ases: como observador. Pero aunque le gusta volar su funcion como observador le parece poco motivadora. Tras un breve curso se convierte en piloto siendo agregado al KG 2, una unidad de bombardeo; con esa unidad participara en la batalla de Verdun. Pero la juventud y agresividad, inherente a otros muchos ases, hace que pida el traslado a las nuevas unidades de caza que se estan formando. Asi a finales de noviembre de 1916 se incorpora a la Jasta 2 "Boelcke" Al llegar a Douai, donde se encuentra la Jasta, recibe un Albatros D.II, y pronto se da cuenta de que ser piloto de caza es lo que realmente se ajusta a su espiritu. El 27 de noviembre, dos dias despues de incorporase derriba sus dos primeros aviones.

Voss, aunque no ha lIegado a conocer a Boelcke, asimila pronto las tacticas de combate de aquel. La carrera de Voss es meteorica: del l° de febrero al l° de marzo obtiene 17 victorias confirmadas. El 20 de mayo es nombrado Staffelkapitan de la Jasta 5, y en poco mas de un mes pasara progresivamente a las Jastas 29 y 14, siempre al mando de las mismas. EI 30 de julio es nombrado comandante de su ultima unidad, la Jasta 10, que a su vez forma parte de la JG1 de Richtoffen. Durante este periplo sus victorias han ido aumentando progresivamente hasta situarse como el segundo as aleman vivo mas victorioso con 34 victorias, solo detras de Richtoffen (que en ese momento ostentaba 56). A los mandos de uno de los nuevos Pfalz DIII obtiene rapidamente cuatro victorias mas antes de recibir, a finales de agosto, uno de los dos prototipos de Fokker Triplano (el otro fue para Richtoffen).

A bordo del triplano obtendra el resto de sus victorias. EI dia 23 de septiembre por la mañana derriba un DH4 ingles, es su 48 y ultima victoria. Por la tarde durante una patrulla en solitario observa un aislado SE5a, al atacarle es a su vez atacado por el ala B de 56 Squadron, compuesto por algunos de los mejores pilotos britanicos del momento como Rhys- Davids y MacCudden. A pesar de sus clara inferioridad no rehuye el combate y tras diez minutos de freneticas maniobras en las que consigue alcanzar con sus balas a todos sus adversarios es alcanzado cayendo en tierra de nadie. Su cuerpo nunca fue recuperado.

La marca de 48 derribos solo sera superada por dos pilotos, Erich Lowerhardt y Ernst Udet, quedando finalmente en 4' Iugar de los ases alemanes. Para muchos historiadores es considerado el mejor as aleman de la guerra.

Fuente y agradecimiento: Rafael Gabardos Montañés.

martes, 10 de marzo de 2026

Alberto Santos Dumont

 Nacio el 20 de julio de 1873 en Minas Gerais, en la localidad de Cabangu, cerca de la ciudad que ahora lleva su nombre.

Pionero de la aviación brasileño cuyos logros en el diseño y construcción de dirigibles precedieron a los de Ferdinand von Zeppelin. Perteneciente a una familia acaudalada, Alberto Santos Dumont fue educado en París, ciudad donde transcurrió casi toda su existencia, y verdadero centro de actividad de las primeras experiencias aéreas. En 1898 realizó su primer intento de ascensión en un globo esférico llamado Brasil, dotado de un pequeño motor de explosión. Con su segundo globo, La Musique, ganó un premio del Aero-Club parisino al efectuar un vuelo de 22 horas a más altura que sus competidores.

Convencido de que la forma esférica no era la adecuada para la navegación aérea a motor, adoptó la forma cuasi-cilíndrica propia de los dirigibles; así construyó el Santos-Dumont nº 1, de 25 m de longitud y con 600 m3 de hidrógeno, con el que realizó dos pruebas el 18 de septiembre de 1898, modelo al que siguió Santos-Dumont nº 2, con una hélice de Aluminio accionada por un pequeño motor de 2,5 CV cuyas vibraciones se reducían fijándolo en largas vigas, y en el que el aeronauta se sentaba sobre un simple sillín de bicicleta. Otros dos modelos, variaciones del anterior menos afortunadas, se construyeron el año siguiente.

Los habitantes de la Ciudad Luz se habituarían pronto a las hazañas, más o menos airosas, de este pionero. En 1901, con su Santos-Dumont nº 5, recorre la distancia que separa su taller en el distrito 15 de la ciudad con la torre Eiffel, pero debe posarse (en realidad la maniobra consiste en aferrarse a duras penas con el bastón a la copa de los árboles según muestran los documentos gráficos) sobre el parque Rotschild debido a un imprevisto viento en contra. Un mes más tarde su dirigible se desinfla sobre un edificio de la capital, y aunque del accidente sólo resulta indemne el motor, sale ileso de forma milagrosa.

Encontrarse al aviador en cualquier calle parisina reparando sus dirigibles se convierte en una escena habitual, y Santos-Dumont acaba convertido en el personaje de moda: su escasa estatura no le impide granjearse los favores de las damas de la alta sociedad, e impone la moda de los cuellos altos de camisa y el sombrero panamá. El 4 de noviembre gana un premio de 100.000 francos que dona íntegramente a los obreros y pobres de París (que suelen ayudarlo en las tareas de reparación) al efectuar un viaje de ida y vuelta alrededor de la torre Eiffel con el Santos-Dumont nº 6. En 1903 anuncia que su dirigible Nº 10 podrá transportar doce pasajeros a un precio en función del peso de cada uno: un franco por kilo.

Poco tiempo más tarde decidió abandonar la construcción de dirigibles y emprendió la carrera de los aeroplanos. Así, con el llamado Nº 14 bis estableció una marca de 220 metros de recorrido a unos seis metros de altura el 12 de noviembre de 1906. El llamado Demoiselle nº 19, construido en 1907, aparato extremadamente liviano fabricado en bambú y seda, logró batir en 1909 la marca de despegue, estableciéndola en 70 metros.

En 1910, cansado y exhausto, comenzaban a aparecer los primeros síntomas de una esclerosis multiple, entonces decidió dejar de volar. El Demoiselle fue vendido a un aspirante a piloto que, mas tarde, seria uno de los mas grandes ases de la Primera Guerra Mundial: Roland Garros. En reconocimiento a sus conquistas, el Aeroclub de Francia lo homenajeó con la construcción de dos monumentos: el primero, en 1910, erguido en el campo de Bagatelle, donde realizó su histórico vuelo del 14-bis y el segundo, en 1912, en Saint-Cloud, en conmemoración del vuelo del dirigible Número 6, ocurrido en 1901.


Replica del avion 14-Bis, Museo TAM, San Pablo, Brasil.

En 1915, su salud empeoró y decidió regresar a Brasil. Comienza alli a sufrir una depresión que iba a acompañarlo hasta sus últimos días, encontró refugio en Petrópolis, donde proyectó la construcción de su casona La Encantada: una casa con diversas invenciones propias, como una ducha de agua caliente y una escalera donde se debía pisar primero con el pie derecho. La casa es actualmente un museo. Permaneció allí hasta 1922, cuando decidió visitar Francia llamado por unos amigos. Nunca más estableció un sitio de residencia fijo. Permanecía algún tiempo en París, São Paulo, Río de Janeiro, Petrópolis y la Hacienda Cabangu en Minas Gerais.

Santos-Dumont, muy enfermo y víctima de fuertes depresiones, se quita la vida; hecho que ocurrio en un hotel de la ciudad de Guaruja, el 23 de julo de 1932, tenia 59 años de edad.

lunes, 2 de marzo de 2026

Oswald Boelcke

Nacio en Giebichenstein, el 19 de mayo de 1891.

Fallecio en Bapaume, Francia; 28 de octubre de 1916.

Piloto alemán durante la Primera Guerra Mundial y uno de los más influyentes líderes y estrategas de los primeros años del combate aéreo. Se le considera el padre de la fuerza aérea alemana.

Fue el primero en formalizar las reglas del combate aéreo, que fueron recogidas en Dictado de Boelcke. El gran as alemán, Manfred von Richthofen, fue instruido por Boelcke y continuó idolatrando a su mentor mucho después de haberle superado en victorias:


“Después de todo sólo soy un piloto de combate pero Boelcke fue un héroe”.

                                                                Manfred von Richthofen en 1917.

Boelcke era hijo de un maestro de escuela que había vuelto hacía poco de Argentina. Su apellido se escribía originalmente Bölcke. Sin embargo, Oswald, junto con su hermano mayor Wilhelm, quitaron la diéresis y adoptaron el deletreo latino en lugar del alemán. La pronunciación es la misma.

Después de dejar la escuela se alistó en el Telegraphen-Bataillon Nr. 3 en Coblenza como Fahnenjunker (oficial cadete). A mediados de 1914 fue transferido al Fliegertruppe. Su entrenamiento duró desde mayo hasta agosto de ese año en la Halberstädter Fliegerschule y posteriormente fue trasladado de manera inmediata al servicio activo.

Boelcke fue asignado inicialmente a la Fliegerabteilung 13, luego destinado a la Fliegerabteilung 62 en abril de 1915, con base en Douai. El observador en el equipo de Boelcke derribó el primer avión el 4 de julio de 1915. Aquel mismo mes, Boelcke y Max Immelmann se convirtieron en los primeros pilotos de combate alemán, al proporcionárseles los dos primeros Fokker E.I, equipados con ametralladoras frontales de fuego sincronizado. Boelcke ganó su primer combate aéreo el 19 de agosto de 1915, derribando cuatro aviones enemigos más antes de que terminase el año y otros cuatro más en enero de 1916. Ese mismo mes, junto con Immelmann, fue el primer piloto alemán que recibió la medalla Pour le Mérite. Después de que Immelmann cayera en combate en junio de 1916, Boelcke se convirtió en el mejor as de aviación alemán. En marzo de 1916 fue nombrado jefe del recientemente formado Fliegerabteilung Sivery, que dirigió sobre Verdún.

La fuerza aérea alemana, la Luftstreitkräfte, fue reorganizada a mediados de 1916 y Boelcke fue elegido como comandante del Jagdstaffel Nr 2, comúnmente llamada Jasta 2, en septiembre. Entre sus primeros elegidos se encontraban Manfred Von Richthofen, Erwin Böhme, Hans Reimann y Werner Voss. Inicialmente con el nuevo biplano Albatros D.II sobre Somme, Boelcke derribó once aviones del Royal Flying Corps en su primer mes con el Jasta 2. Su escuadrilla siempre volaba en una formación muy disciplinada y táctica.

Boelcke murió cuando su Albatros D.II chocó con el de Böhme durante un dog fight con D.H. 2s del Escuadrón 24 de la RFC. Boelcke tiene 40 victorias en su haber. Böhme sobrevivió al impacto, pero el horror de lo sucedido casi le empujó al suicidio.

Boelcke fue enterrado en un funeral de estado con gran atención pública en el Cementerio de Honor de Dessau-Roßlau. Su gran tumba, creada en 1921 como obra conjunta del arquitecto Albin Müller y el escultor Walther Kieser, todavía se puede ver allí hoy.

En la moderna Luftwaffe, el Jagdbombergeschwader 31 lleva el nombre de Boelcke.

martes, 10 de febrero de 2026

Farman

 Henri Farman, pionero de la industria aeronautica francesa, realizo sus primeros diseños a partir de mejoras y modificaciones realizadas a un avion de los hermanos Voisin.

En 1909 diseño el Farman III, un biplano accionado por un motor Gnome rotativo de 50 hp colocado en posicion de empuje, detras del piloto y con helice propulsora. Se distinguio por su estabilizador horizontal delantero y su tren de aterrizaje a ruedas dobles y patines. El puesto de pilotaje, totalmente descubierto permitio ubicar un sagundo tripulante y utilizarlo como avion escuela. Se consolido como un avion fiable por su elevado indice de seguridad, capacidad de carga y gran visibilidad.

La replica que aqui se exhibe (Museo Nacional de Aeronautica) fue construida de memoria, en la decada del 60 gracias al Ingeniero Aeronautico Ambrosio Taravella, ya que no se disponia de los planos originales.

Fue traido al pais (Argentina) para los festejos del Centenario de la Revolucion de Mayo y participo de los homenajes que organizo la naciente actividad aerea.

En abril de 1910 se levanto en El Palomar un hangar para cobijarlo. Alli se iniciaron los primeros vuelos de instruccion de pilotos y mas tarde paso a constituir junto con otras maquinas el primer material de vuelo con que conto la Escuela de Aviacion Militar creada en 1912.

El Avión Henri Farman volando sobre el Campo de Aviación de Villa Lugano, Ciudad de Buenos Aires. Año 1910.

Datos tecnicos

Origen: Francia.

Cantidad: 6.

Motor: Gnome Omega rotativo de 7 cilindros.

Potencia: 50 hp.

Velocidad maxima: 67 km/h.

Techo de servicio: 3000 mts.

Autonomia: 2 horas / 118 km.

Envergadura: 16,50 mts.

Largo: 13,30 mts.

Alto: 3,50 mts.

Superficie alar: 40 m2.

Peso vacio: 350 kg.

Peso maximo: 500 Kg.

martes, 3 de febrero de 2026

Rafael Pabon "as" boliviano

 Rafael Pabón nació en la localidad de Irupana, en el departamento de La Paz, el 23 de julio de 1903. Hijo de Carmen Cuevas y Luciano Pabón.​ Muy joven se trasladó a la ciudad de La Paz donde cursó la primaria y la secundaria en el Instituto Americano de esa ciudad.

Una vez egresado del bachillerato, en el año 1920 se incorpora al Ejército Norteamericano, siendo destinado a la Escuela de Mecánicos de Aviación de Kelly Field (Texas). Se gradúa como piloto aviador en la American School of Aviation de Chicago en septiembre de 1921.

Posteriormente prosigue sus estudios de aviación en la Mitchel Air Force Base de Garden City (New York) y en 1923 se retira del Ejército Americano con el grado de Oficial de Reserva.

En 1924, hace un vuelo sin escalas entre Nueva York - Miami, hito resaltable en aquellos primeros años de la aviación.

El 1926 regresó a Bolivia y el 1 de diciembre se incorporó a la Escuela Militar de Aviación en el aeródromo más alto del mundo, el de El Alto. Rápidamente logra alcanzar el grado de Subteniente de Reserva, y casi inmediatamente los de Teniente y Capitán.

En el año 1929 pasó a formar parte del curso de instructores de vuelo. El 14 de mayo de 1931 llegó a alcanzar la altura de 10.500 metros sin oxígeno.

Poco antes del comienzo de la Guerra del Chaco en 1932 escribió una importante obra de 180 páginas titulada "La Ciencia y Arte de Volar", prologado por el Oficial de la Royal Air Force británica W. H. Banting. En dicha obra expone cómo serán los vehículos aéreos:

«El aparato del porvenir, indubitablemente construirán fundándose en los mismos principios de las antiguas escuelas, buscando sobre todo la seguridad combinarán entre el avión propulsor de ahora y el helicóptero; el primero para recorrer grandes distancias a grandes velocidades y el segundo, para disminuir el tamaño del terreno de despegue, el tiempo de ascensión sobre todo obstáculo, el descenso seguro y tamaño de terreno para el aterrizaje, y sobre todo de permanecer estacionario sobre el lugar que se desea, sin gasto excesivo de combustible, un radio de acción extenso, llegar al terreno seguro por más de que ocurra una panna (freno) de motor etc. Finalmente el aeroplano del porvenir no tendrá rival para recorridos y gran velocidad, continuará siendo el rey de la atmósfera recorriendo aún más ligero que el aire»

Cap. Rafael Pabón. La Ciencia y Arte de Volar. Capítulo VII.


Guerra del Chaco

El 9 de septiembre de 1932 estalló la Guerra del Chaco al sureste de Bolivia y Rafael Pabón fue de los primeros efectivos en movilizarse al teatro de operaciones.

Su primera acción se realizó ese mismo mes donde comandó los ataques aéreos en la toma del Fortín Bogado atacando numerosas posiciones paraguayas en los campos cercanos, posibilitando así la toma del fortín. En estas acciones es que Pabón tuvo su primer contacto con aeronaves paraguayas, aunque no fue un combate en toda regla, pues el Potez paraguayo en cuanto vio el Vickers de Pabón se dio a la fuga, mientras el ametrallador de cola paraguaya disparaba contra el aviador boliviano, lo que no se puede considerar combate, sino sólo una refriega. Lo cierto es que el Potez a duras penas llegó a su base y no cayó.


Primera batalla aérea de América

Rafael Pabón fue el protagonista de la primera batalla aérea de la historia de América.​

Ya antes, durante algunas guerras internas en algunos países de América se habían producido hechos protagonizados por aviones de guerra, e incluso durante la Guerra del Chaco algunas fuentes paraguayas afirman que este importante hecho se habría producido en septiembre de este año, aunque no hay fuentes ni pruebas fiables.

Es por eso que el combate protagonizado por Rafael Pabón, a bordo de un Vickers Type 143 de fabricación británica, contra un Potez 25 paraguayo, producido el domingo 4 de diciembre de 1932 a las 11:00 A.M., es la primera batalla y el primer derribo de la historia de aviación de América.

Pabón llamaba a su Vickers, El Tigre Hanks y enfrentó aquel día a dos pilotos paraguayos (un piloto y un observador) que manejaban un avión de combate de fabricación francesa, que no fue rival para el moderno y veloz avión de Pabón. El avión paraguayo realizaba un vuelo de reconocimiento cerca del sector llamado kilómetro 7, cuando fue avistado por los puestos de observación bolivianos. Inmediatamente Pabón abordó su nave y fue al encuentro de la paraguaya a la cual alcanzó a la altura del Fortín Saavedra donde se hallaba a una elevación de 1.500 m . Después de los intentos del avión paraguayo por defenderse, Pabón realizó una acrobática maniobra que lo puso a la cola del Potez, alcanzando primero al observador paraguayo que disparaba la ametralladora de cola, y luego al piloto que ya nada podía hacer. La aeronave cayó al suelo desde una altura de 900 m después de dar violentos tumbos. Los dos tripulantes fallecieron.

Esta acción tuvo gran repercusión en el continente, pues también fue la primera vez que un enfrentamiento aéreo producía bajas humanas.

"Acabo de derribar un avión al S.O. de Saavedra, con maniobras indicaré el lugar, Cap. Pabón"

                                               Capitán Rafael Pabón, 4 de diciembre de 1932

Los restos del avión paraguayo fueron recogidos y los pilotos fueron enterrados con una sencilla, pero respetuosa ceremonia en las cercanías del Fortín Muñoz. Un trozo de la aeronave paraguaya caída, se encuentra hoy en el Museo Aéreo de la ciudad de La Paz.

"Caballeros del aire, víctimas de vuestro propio heroísmo, valientes de vuestro pueblo: habéis caído en combate noble y valeroso, el destino me hizo vuestro vencedor,...pero ante la muerte no hay vencedores ni vencidos. Vuestros restos descansarán en tierra boliviana, aureolados del respeto y la admiración de vuestros connacionales"

                                               Capitán Rafael Pabón, 5 de diciembre de 1932


Otras batallas aéreas

Su primera victoria en combate le vale el ascenso al grado de Mayor y prosigue comandando el apoyo aéreo a la infantería y artillería bolivianas, con bombardeos estratégicos sobre posiciones enemigas e incluso ametrallando a la infantería paraguaya, pero su labor se vio entorpecida por las constantes amenazas del gobierno argentino con intervenir si estos bombardeos se acercaban a alguna población.​

Aun así Pabón fue protagonista de numerosas refriegas contra los Potez paraguayos que en la mayor parte de los casos prefirieron la huida al combate, por lo que no se registraron más batallas.

El 18 de junio, ya de 1934, Pabón derribó su segundo avión, esta vez un FIAT 23 en Cañada Beatríz, convirtiéndose así en el primer As de la aviación boliviana.


Fallecimiento

El 12 de agosto de 1934, Pabón y su copiloto, el subteniente Mario Calvo, despegaron de la Base de Madrejón en horas de la mañana e inmediatamente contacta con una aeronave paraguaya artillada con una ametralladora "Madsen", que hacía un reconocimiento, piloteada por el Capitán Carmelo Peralta, teniendo como observador y artillero al Tte. 1.º Rogelio Etcheverry. Pabón se dio cuenta de aquello, y persiguió a la aeronave paraguaya, que huía en zig-zag a baja altura. El artillero de la nave paraguaya logró alcanzar con una ráfaga a la aeronave de Pabón provocando que perdiera el control de su aeronave. A pocos metros del suelo Pabón salta del avión, que termina estrellándose y explotando, pero su paracaídas no se acciona golpeándose contra el suelo. Aun logra moverse hasta un arbusto donde agoniza sin esperanza de ser rescatado. La ayuda no llegó a tiempo y Pabón falleció aquel día.

Sus restos fueron encontrados al día siguiente, por el soldado Alfredo Knaut Cusicanqui, comandante de una patrulla de zapadores, en Campo Florida y muy cerca también el cuerpo de Calvo que aún agarraba su ametralldora, ambos heridos por el impacto, pero no por balas ni fuego.​ Knaut tuvo que atravesar las líneas enemigas para encontrar el cuerpo de Pabón que fue recuperado exitosamente y repatriado a Bolivia. Pabón fue elevado al grado de Teniente coronel a título póstumo.

Durante años algunos especialistas sostenían que la aeronave pudo haber caído por otras causas diferentes al ataque paraguayo, entre ellos la aviadora Amalia Villa de la Tapia. En junio de 2018 se hallaron los restos de sus aeronave en la propiedad de un colono menonita en Paraguay.​


lunes, 26 de enero de 2026

Jorge Newbery

Fue el seno fecundo que dió vida a la aviación de las fuerzas armadas.

Jorge Alejandro Newbery nació en Buenos Aires, el 27 de mayo de 1875.

Fue el segundo descendiente del matrimonio formado por Ralph Newbery y Dolores Malagarie, celebrado el 26 de julio de 1873, tres años después del arribo a nuestro país de aquel joven dentista inglés, más apasionado por la aventura que por la profesión.

Pues un constante afán por los riesgos llevó a Ralph Newbery a luchar por la abolición de la esclavitud, enrolándose muy joven en el ejército de Grant –apenas contaba dieciséis años- para recibir al cabo de su actuación junto a los federados, una condecoración premiando su valor.

Ese coraje fue tal vez la herencia más preciada que los Newbery recibieron de su progenitor en especial Jorge y Eduardo, dominadores netos sobre el resto de sus diez hermanos.


Jorge Newbery nació en la primitiva casa paterna, que estaba ubicada en el 251 de la actual calle Florida; un par de años más tarde la familia se trasladó a una vieja casona en la calle Libertad, entre Charcas y Santa Fe (lugar donde nació Eduardo, en 1878).

En esa casa inició Jorge su primera aventura, decididamente alentado por la opinión favorable de su padre: pese a las prevenciones maternas, el pequeño viajó a Nueva York para visitar a sus abuelos, cuando apenas contaba… ¡ocho años!

A su regreso curso estudios primarios en el Colegio San Andrés, de Olivos y a los dieciséis años se recibió de Bachiller.

Ese mismo año, su padre decide el traslado de la familia a una finca del barrio de Belgrano (hoy calles Moldes y Blanco Encalada) ubicada sobre una esquina que fue demolida en la década del 50.

Luego de obtener su título secundario, Jorge Newbery tomo una marcada inclinación hacia la mecánica, razón por la cual viajó nuevamente a los Estados Unidos con el propósito de cursar estudios superiores en la Universidad de Cornell, donde permaneció dos años.

Luego, atraído por las últimas invenciones eléctricas, pasó al Drexel Institute, de Filadelfia, teniendo entre sus profesores a Tomás Alva Edison.

Después de cinco años en Estados Unidos, Newbery vuelve a su país con el flamante título de Ingeniero Electricista.

Recién acaba de cumplir 21 años, cuando se lo nombra Jefe en la Compañía Luz y Tracción del Río de la Plata.

Dos años después ingresa a la armada y al poco tiempo es asimilado al grado de Capitán de Fragata.

Su actuación en la Marina es tan destacada, como poco conocida. En esa época viajó a Europa, con el encargo de adquirir equipos destinados a los buques de guerra de la época y a las unidades de defensa de nuestras costas. Eximio nadador, a poco se convierte en profesor de natación de la Escuela Naval.

En el año 1900 Adolfo Bullrich, a la sazón Intendente Municipal, lo nombra Director General de Alumbrado de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, cargo que ocupó hasta su muerte, con el previo consentimiento de la Armada Nacional.

Jorge Newbery fue dueño de una personalidad muy definida. Tal vez la herencia paterna, en ese aspecto, haya recaído sobre él como sobre ninguno de sus hermanos; era observador, calculador, matemático… Todo lo hacía mediante el cálculo previo de las posibilidades –memoraba tiempo atrás el capitán Alfredo Maranesi, cuñado de Eduardo, quien distinguía a ambos con esta sentencia; pero Eduardo era todo lo contrario. Se lanzaba a la aventura sin meditarlo.

De buen físico, simpático y arrogante, Jorge Newbery fue definido por sus contemporáneos como "un hombre alegre, decidido y formal".

Algunas historias pretenden exagerar su figura, haciéndolo aparecer como un "playboy" de la época. Jorge Newbery, al igual que muchos personajes famosos de cualquier época, debe haber protagonizado apenas la mitad de las historias que se le atribuyen.


La marcada inclinación hacia todos los deportes, le mereció el calificativo de "poeta de la energía". Y tal aseveración se impone al considerar que, independientemente de su definida pasión por la altura, Newbery fue vencedor en los concursos boxísticos organizados por los clubes Athletic y Sherman Gymnasium de Londres en 1899 y años más tarde vencedor de otros asaltos que se organizaron en el Jockey Club y en el Club de Gimnasia y Esgrima. En este último, obtuvo el primer premio en el torneo sudamericano de florete de 1901 y en 1907 superó a Berger, campeón francés de espada, en una prueba realizada en el Jockey.

Apasionado por el remo, acompañó a Juan Mouras en una prueba de "clinkers" de dos remos largos, contra los hermanos Müller, estableciendo poco tiempo después el record de velocidad, en un bote de cuatro remos largos, acompañado por Lanusse, Van Praet, y Varas.

En lucha grecorromana también se destacó y el 9 de octubre de 1903, en Gimnasia y Esgrima, venció al profesional Zavattaro. Tres años más tarde –en 1906- ganó la regata organizada por el Tigre Sailing Club, con el cúter Sprapper. El automovilismo no estuvo ausente entre sus preferencias deportivas y en un Brasier de 120 HP, desafió a Ignacio del Carril, superándolo a una velocidad de más de 133 kilómetros por hora.

El 25 de diciembre de 1907, Jorge Newbery y Aarón de Anchorena partieron del "gasómetro de los ingleses" a bordo del "Pampero", un globo de seda de 1.200 m3 que este último acababa de traer de Francia. Estas experiencias aerostáticas que fueron acompañadas por el éxito y por el entusiasmo de sus cultores, hizo que en los primeros días del año siguiente se fundara el "Aero Club Argentino".

Esta institución se constituyó desde entonces en la vanguardia de la aeronáutica civil argentina y como señalara en una oportunidad el Brigadier General Angel María Zuloaga, "fue el seno fecundo que dio vida a la aviación de las fuerzas armadas.

El éxito de los primeros vuelos alentó a Eduardo Newbery a acometer la empresa de realizar un raid en globo para llegar a La Pampa y así se inició la aventura del "Pampero", que partió de los terrenos de Tornquist (Hoy Luis María Campos y Maure) el 17 de octubre de 1908 y del cual nunca más se tuvieron noticias.

Un mes más tarde Newbery le envía una carta a su amigo Aarón de Anchorena en la cual, luego de exponerle su teoría respecto a las causas del accidente de su hermano, le manifiesta su decisión de renunciar al Aero Club Argentino, cuya presidencia ejercía por entonces, y le comunica su inminente boda con Sara Escalante, una hermosa muchacha perteneciente a una antigua y prestigiosa familia tucumana, hija del Ministro de Agricultura Wenceslao Escalante y Javiera Reto.

Gracias a la energía de su carácter fue posible mantener el entusiasmo de los deportistas de la época y a tres meses de la desaparición del "Pampero", el 24 de enero de 1909, Newbery partió de "Los Ombúes" a bordo del globo "Patriota", de 1.200 m3, adquirido en París por el ingeniero Horacio Anasagasti y donado por éste al Aero Club.

Con ese globo llegó a Marcos Paz, en la provincia de Buenos Aires y meses después entrevistó al Dr. Alfredo Lorenzo Palacios (1880-1965): "Nadie quiere oír hablar de globos, doctor, desde la desaparición de mi hermano –le dijo al cabo de una prolongada entrevista- Si usted sube, se hará un movimiento favorable. Se borrará la impresión dramática de los actuales momentos. Necesito un hombre como usted" –fueron en síntesis sus palabras.

Por aquellos días, el doctor Palacios iniciaba como diputado su campaña socialista. Se entendieron y éste logró su objetivo. En un día nublado, ambos se encontraron en la barquilla del "Patriota", junto a Lisandro Billinghurst:

Se refería tiempo después el doctor Palacios:

"Yo sabía lo que era una nube pero nunca la había tocado. Y cuando nos hallamos a pleno sol y la sombra del globo resbalando sobre las nubes, asistí a un maravilloso espectáculo que jamás viera ni imaginara. Todo envuelto en silencio, un silencio poético, suave, un silencio de nubes serenas. Llegamos a los tres mil metros, iniciamos el descenso y bajamos en la estancia de la familia Correa. Algunos campesinos, alarmados, creyeron en el retorno del "Pampero. Nuestro descenso se produjo cuando la familia Correa se disponía a tomar el té. Se nos invitó y fuimos realmente, unos invitados caídos del cielo…"

Luego de realizar otros vuelos en el "Patriota" y en el "Huracán" que no hacen más que acrecentar en sus detractores la idea de llamarle "el loco de los globos", Jorge Newbery acarició la idea de realizar algo que conmoviese el sentir nacional y estimulara a su vez a la juventud a volcarse a la aventura de volar.

Para ello fue necesario preparar, tras muchos meses de estudio, una excursión de largo aliento. De allí que se dedica a equipar pacientemente al "Huracán" y luego de experimentar la frustración de varias jornadas, en que los vientos no son favorables a la ascensión planeada, el 27 de diciembre de 1909 se embarca, llevando como únicos compañeros de esta nueva aventura varios aparatos de precisión. En la barquilla del "Huracán", solamente está él; abajo, suena el río en la espesa negrura de la noche… Tiempo después, el mismo Newbery contaba su experiencia:

"Es la emoción más intensa que puede experimentar un ser humano. El río hervía abajo, lleno de malos presagios y amenazando con su salvaje y extraño idioma, pero la luna plena que rielaba las aguas, hacía de cada onda un cambiante, y parecía la superficie del majestuoso río un campo de nácar y lentejuelas. Una impresión inmensa, dominadora, subyugante, se posesionaba de mí y en el ascenso se sentía algo como una dulce embriaguez que acariciaba los sentidos y el espíritu…"

Luego de un rato, la aparición del faro de la isla de Martín García le devolvió la calma y al cabo de las horas se encontró muy cerca de la ciudad de Río Negro, en el Uruguay. Su libreta de apuntes registra entonces una secreta confesión dirigida a su hermano:

"Eduardo, ¿dónde estás? ¿En qué capa de nubes te escondes, en qué lugar de este cielo inmenso te has perdido, en qué galaxia has puesto tus pies, tu coraje, tu sonrisa de niño?" (R. Larra – El Conquistador del Espacio – Año 1960).

El globo sigue ascendiendo, sobrepasando los tres mil metros y un fuerte viento lo impulsa a más de cien kilómetros por hora. El termómetro marca tres grados bajo cero. Calcula que a sus pies está Bagé, pegada a la frontera con Brasil, lo que significa que ha atravesado el Uruguay. Casi lleva trece horas de vuelo cuando se decide a concluir la excursión. Y baja en un parque, entre la algazara de quienes se acercan a recibirlo. Hay abrazos y vítores para la Argentina y para el Brasil. La noticia trasciende y llega a Buenos Aires: "Jorge Newbery ha batido el record de tiempo y distancia en Sudamérica volando, durante trece horas, 550 kilómetros".

A su regreso a la Argentina, el Aero Club Argentino le entrega una medalla y un diploma: la hazaña lo ubica en el cuarto lugar del mundo, en tiempo de suspensión y en la sexta ubicación, respecto a la distancia recorrida. Jorge Newbery suma así un nuevo lauro a su vida deportiva.

En tanto, su vida privada soporta dos rudos golpes. A la pérdida de su madre, le sucede la de su pequeño hijo, única descendencia de su matrimonio con Sara Escalante.

El 8 de enero de 1911 vuelve a superar el record de distancia, recorriendo 660 km, y el de altura, a la vez, elevándose a 3.400 metros. Ambas hazañas las realiza a bordo del "Eduardo Newbery", un globo construido en Francia y adquirido por el Aero Club Argentino. La distancia recorrida entonces fue la de Belgrano a Maciá, en la provincia de Entre Ríos, acompañado por Frank Lavalle Cobo.

Meses más tarde, en setiembre, le ofrece al Ministerio de Guerra intervenir en las maniobras militares de Campo de Mayo, para lo cual utiliza el "Patriota". El feliz término de la ascensión merece la felicitación del Teniente Coronel Agustín P. Justo, Director por entonces de la Escuela de Tiro de Campo de Mayo y del Ministro de Guerra, General Gregorio Vélez.

Hasta que finalmente y sin proponérselo, bate el record de altura a bordo del "Buenos Aires", alcanzando los 5100 metros el 5 de noviembre de 1912, acompañado por el Teniente Primero Raúl E. Goubat y por el Teniente de Navío Melchor Z. Escola.

A este hombre de coraje que fue Jorge Newbery, a quien se liga invariablemente con el deporte, la aviación civil o militar, no puede divorciárselo de sus actitudes públicas e ideológicas, que lo llevaron a destacarse en su momento como un ciudadano útil y un funcionario eficiente.

Director del Servicio de Alumbrado de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, su nombre se asoció a las discrepancias de principios del siglo XX, cuando en el ámbito de la Capital surgió la idea de municipalizar los servicios de alumbrado con total prescindencia de la Compañía Primitiva de Gas, empresa extranjera que usufructuaba de la concesión.

Su trabajo de entonces "Consideraciones generales sobre la municipalización del servicio de alumbrado", fue publicado en los Anales de la Sociedad Científica Argentina luego de su viaje a Estados Unidos, donde participó del Congreso Internacional de Electricidad, realizado en San Luis, en el que fue designado vicepresidente de la Sección Transmisión de Fuerza y Luz.

En aquel trabajo, Newbery se mostró contrario a las concesiones liberales de los servicios públicos, sosteniendo que:

"La delegación del derecho de explotar los servicios que incumben a una ciudad, a empresas particulares, es decir, a agrupaciones parciales que lanzan su capital reunido en busca de intereses, debe ser siempre objeto del más profundo estudio por parte de quien las otorga, si no se quiere contravenir a las obligaciones que impone la administración de los bienes comunales".

Durante el tiempo que estuvo a cargo de la Dirección de los Servicios de Alumbrado de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Newbery realizó otros trabajos tendientes a mejorar los servicios afines a su especialidad.

Así realizó un estudio titulado "Locomoción y tráfico en la ciudad de Nueva York", en los que publicó conclusiones que podían ser aprovechadas en Buenos Aires. También publicó un trabajo breve, llamado "Sistema telefónico de Nueva York", donde quedó expresado que "el desarrollo del teléfono, como el del tráfico o sea del sistema del transporte o traslación, son un importante factor de crecimiento".

Tiempo después, en los Anales de la Sociedad Científica Argentina publica un estudio sobre la fabricación de la lamparilla eléctrica, que titula "La lamparilla eléctrica incandescente llamada zirconium y otras a filamentos metálicos".

A su afán investigador se debe también un trabajo de casi trescientas páginas, titulado "El Petróleo", donde se trata la historia, orígenes, geología, química, exploración, explotación, comercio, monopolio y legislación del "oro negro", inspirado tras la feliz aparición del 13 de diciembre de 1907, en Comodoro Rivadavia.

El trabajo en cuestión fue realizado con la colaboración de Justino C. Thierry, profesor de química del Colegio Militar de la Nación y jefe del laboratorio de la Dirección General de Alumbrado de la Municipalidad porteña, y fue presentado como un aporte importante a las deliberaciones del Congreso Científico Internacional Americano, celebrado en Buenos Aires en 1910.

El número de ascensiones en globo, que superó las treinta en los últimos tres años, no logró satisfacer las constantes ansias de aventuras que dominaron la existencia de Jorge Newbery.

El cruce del Río de la Plata, del territorio uruguayo, el alcance del suelo brasileño y las marcas de distancia y altura, conseguidas en las últimas ascensiones, solamente le servían de estímulo para alentar una empresa de mayor envergadura: el cruce de la cordillera.

La posibilidad de que tal cometido pudiese ser alcanzado por los chilenos dominaba a Newbery a tal punto, que terminaba por convertirse en obsesión.

En febrero de 1911 viaja a Chile y desde allí estudia la posibilidad de cruzar los Andes desde Santiago hacia aquí, considerando que los vientos que deberían regular las maniobras de su globo serían más favorables en ese sentido, que en el trazado desde Mendoza hacia Chile.

Luego de realizar un prolijo análisis regresó a Buenos Aires decidiendo abandonar la empresa que sólo años más tarde, en 1916, habrían de llevar a cabo Bradley y Zuloaga.

Ante el abandono de su idea, nadie pudo pensar otra cosa distinta a la realidad. Y esa realidad lo mostró a Newbery dispuesto a exhibir su condición de piloto aviador que había obtenido en mayo de 1910 con un monoplano Blériot Auzan 35 HP, en el cual cumplió con la vuelta de pista reglamentaria en el Aeródromo de Villa Lugano.

Su diploma llevó el número 8 en la lista de aviadores argentinos de la Federación Aeronáutica Internacional.

Apoderado por esta nueva pasión, recibe, tiempo más tarde, en su condición de presidente del Aero Club, a todos los pilotos extranjeros que arriban a nuestro país, estimulando así la actividad aérea.

El impulso de dicha actividad, que destaca su nombre, como el de Fels, Castaibert y Mascías, entre otros, induce al Poder Ejecutivo Nacional a suscribir un decreto el 10 de agosto de 1912 (1) por el cual se crea la Escuela de Aviación Militar.

La dirección técnica de dicha escuela es confiada a Jorge Newbery, y a los Tenientes Coroneles M. J. López y Enrique Mosconi.

Empero, la idea de adquirir una flotilla de aviones para alimentar el deseo de aquellos primeros aviadores argentinos, encontró una lacónica respuesta: no hay dinero oficial para ello.

Surge entonces la iniciativa del Mayor Arturo P. Luisoni. Y Jorge Newbery la sostiene. Debe apelarse al pueblo, mediante una suscripción popular.

Se constituye la Comisión Central Recolectora de Fondos para la flotilla Aero Militar Argentina, de la que es vicepresidente.

Un millón y medio de postales alegóricas son adquiridas por el pueblo y cuando se busca el concurso de los militares, el colaborador más activo es el Teniente Coronel Enrique Mosconi, que años más tarde dirigiera Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

La gestión se concreta favorablemente y el 25 de mayo de 1913 el público que se congrega en el Hipódromo Argentino asiste al paso de la primera escuadrilla militar que surca el cielo de la Capital.

Al frente de esos cuatro aviones, dirigiendo el vuelo, iba la máquina conducida por Jorge Newbery.

El vuelo inicial estaba previsto para seis máquinas, pero a último momento debieron desistir los Tenientes Brihuega, Zanni, Biedma, Jiménez Kramer y Teodoro Fels.

Los cuatro monoplanos fueron conducidos por los Tenientes Goubat y Agneta, y por los ingenieros Newbery y Mascías, a quien acompañaba Jiménez Lastra.

En tanto Jorge Newbery no abandona su acariciada esperanza de atravesar la cordillera y a título de ensayo, el 24 de noviembre de 1912, con el "Centenario", un Blériot Gnome de 50 HP, cruza el Río de la Plata y aterriza en Colonia, adelantándose a la empresa que para la misma época preparó el Teodoro Fels.

De esta manera el protagonista de nuestro relato se convierte en el primer hombre que cruzó el Plata en globo y en aeroplano.

Cuando los ecos de su proeza aún no se han acallado, el conscripto Fels sale de El Palomar, sin permiso de las autoridades y llega a Montevideo, superando a Newbery y batiendo el record mundial de vuelo sobre agua, superando al italiano Bartolomé Cattáneo, a quien, pese a volar ida y vuelta en el mismo día, Newbery no había conseguido superar.

La audacia de Fels le vale el arresto que le impone el Teniente Coronel Mosconi, por volar sin permiso, más, el mismo militar le concede al día siguiente las jinetas de Cabo, que premian su hazaña sin precedentes.

El 13 de octubre de 1912, a bordo de un Blériot alcanza en vuelo una altura de 2.400 metros, clasificándose en el tercer lugar de altura, entre los pilotos de nuestro país.

Apoyándose en la marca, adquiere en Francia un Morane Saulnier, con motor Gnome, de 80 caballos de fuerza, con el que se dispone a superar la marca de Sudamérica.

Sus 37 años lo muestran en plenitud mental y física, que lo decide a viajar a Mendoza. Previamente a su partida hacia la provincia cuyana sufre un accidente automovilístico en la Avda. Alvear y se fractura un brazo.

Apenas recuperado, bate la marca sudamericana alanzando la altura de 4.075 metros y unos días después eleva esa marca a 4.178 metros. Sin embargo su satisfacción no es total. Para superar la cordillera, en vuelo, debe sobrepasar los cinco mil metros, altura que espera lograr antes del mes de marzo, dado que según sus estudios meteorológicos es el más favorable para el cruce. Aún restan seis meses para la gran empresa.

Tiempo antes de intentar el cruce de los Andes, Jorge Newbery decidió viajar a Europa con el propósito de divulgar todo lo hecho en nuestro país en materia de vuelos.

Su condición de presidente del Aero Club Argentino avala sus exposiciones y sus extraordinarias condiciones son puestas a prueba cuando participa del raid Reims-París, integrando una flotilla con Garrós, Legagneaux y Morane. Asimismo, visita el aeródromo de Hendon, en Inglaterra; el de Johanistal, en Alemania y varios de Francia.

Gana amigos y distinciones en su itinerario europeo. España le confiere la cruz del mérito militar, mientras que el Aero Club de Francia solicita para él los cordones de la Legión de Honor.

El 14 de enero de 1914, Newbery arriba al puerto de Buenos Aires a bordo del Lutetia, enterándose de inmediato que el chileno Clodomiro Figueroa ha desistido de intentar el cruce de la cordillera, lo que lo impulsa más que nunca a acometer la empresa. Llega con él, Paul Gailly, un mecánico francés a quien le encomienda la tarea de adaptar a su Morane un motor Le Rhone.

Finalmente el 10 de febrero, a las cinco de la mañana, el aparato parte desde las pistas de El Palomar, llevando a su bordo al intrépido piloto.

Deja atrás Hurlingham, luego Morón y en media hora es un punto perdido en el espacio. Allá arriba está el héroe, enfundado en su saco de cuero forrado, notando una aceleración impropia en los latidos de su corazón, percibiendo un intenso dolor de cabeza y sobre todo, experimentando una desagradable sensación de frío. Un frío muy intenso que termina por agarrotarle los dedos. Y que apenas le deja ver, en el barógrafo, que ha alcanzado los cinco mil quinientos metros de altura.

Piensa que puede ascender más aún y no se entrega. En su íntima reflexión sabe que la altura de la Cordillera ya ha sido superada, pero intenta algo más de su máquina. Y ésta responde, hasta llegar a 6.225 metros.

Al tocar tierra, todos lo abrazan y lo rodean. Y aunque su marca no es homologada por la comisión internacional, dado que la reglamentación impone la necesidad de superar por lo menos en ciento cincuenta metros el récord mundial –Legagneaux poseía una cifra inferior en setenta y cinco metros- el reconocimiento moral de todos se manifiesta elocuentemente. Ya la cima de los Andes, está más cerca de sus aspiraciones. El día está próximo; la gloria, más cercana…

El domingo 1º de marzo de 1914, a las siete de la tarde, en el Club de Gimnasia y Esgrima se recibió un llamado telefónico informando que en un potrero de la finca del señor Luis Ruiz de la Peña, situado en el límite de esa capital con el departamento Las Heras, había caído un aeroplano tripulado por dos personas, una de las cuales había muerto y la otra estaba gravísima.

El Carnaval porteño se vio interrumpido de improviso. La noticia procedente de Mendoza fue ampliada con la celeridad que imponen las grandes tragedias: "En un accidente de aviación ocurrido en Mendoza, murió el ingeniero Jorge Newbery. Su acompañante, Benjamín Jiménez Lastra presenta heridas de carácter reservado que obligaron a su inmediata internación".

¿Qué había pasado? ¿Cuál fue la razón de la muerte de Newbery?

El 22 de febrero, Jorge Newbery había viajado a Mendoza en compañía de Tito Jiménez Lastra, siendo recibidos en la provincia cuyana por su amigo Teodoro Fels, que se hallaba realizando exhibiciones con su aeroplano.

Requerido por los periodistas locales manifestó que utilizaría en la empresa un aparato Morane Saulnier de 80 HP que habría de traer desde Buenos Aires, razón por la cual volvería a la Capital en un par de días.

Luego de ultimar algunos detalles, en la noche del sábado 28 Jorge asistió a una velada en el Teatro Nuevo, donde fue objeto de calurosa ovación.

Su decisión era tomar el tren nocturno del día siguiente, por lo que telegrafió a su hermano Ernesto para que procurase algunos elementos para el avión, con el cual pensaba regresar a Mendoza el martes por la tarde.

Al día siguiente, asiste con Teodoro Fels y Jiménez Lastra a un almuerzo que el gobernador Rufino Ortega les ofrece en su finca. Al regreso del mismo, donde ha disipado la incredulidad del anfitrión por los riesgos de la empresa, se encuentran con unas familias amigas en el vestíbulo del hotel.

En su trabajo, el biógrafo Raúl Larra ha descripto un diálogo mantenido por Fels, Jiménez Lastra y el mismo Newbery, ante la requisitoria femenina por ver volar a este último.

Jiménez Lastra trató de disuadir a las jóvenes, sosteniendo que el aparato no estaba en Mendoza; Fels hace lo propio, recordando que el suyo debe haber sido desarmado, mas, la fatalidad quiere que ante una breve como rápida comunicación, se sepa que Bordone no lo ha hecho aún.

Entonces Jorge ordena que el técnico vaya con la máquina hacia Los Tamarindos, e invita a Jiménez Lastra para que lo acompañe. Fels le advierte que el día anterior un ala de su Morane tiraba un poco; Newbery le asegura que lo ha de comprobar. Una de las niñas le entrega una medalla de la Virgen de Lourdes y al guardarla, Newbery repara que no tiene consigo el retrato de su madre. Será la primera vez que volará sin él…

Todo esta listo. Son casi las seis y media de la tarde; se inicia el ascenso. El monoplano cabretea hacia la izquierda. Newbery trata de enderezarlo y cobra un poco más de altura.

Ordena a su acompañante que se agarre bien y el Morane no le responde. Quiere mantenerlo, mas, la máquina sigue perdiendo altura. Hasta que da en tierra, tremenda… fatalmente. Son las seis y cuarenta y cinco…

El domingo 1º de marzo de 1914, a las siete de la tarde, un aviso telefónico recibido en el Club de Gimnasia y Esgrima de Mendoza comunicó la muerte del ingeniero Jorge Alejandro Newbery, en un accidente de aviación. Entre sus efectos, una cigarrera de oro, una fosforera, un relicario… y una medalla de la Virgen de Lourdes.

Los primeros en acudir al lugar del accidente fueron el ingeniero Banacci y Teodoro Fels, quienes se dieron de inmediato a la tarea de extraer los cuerpos del aparato destrozado.

En tanto Newbery yacía sobre el asiento, reclinado sobre la derecha, Jiménez Lastra sufría dolores intensos a causa de la fractura de un brazo y la luxación de una muñeca. Ambos fueron trasladados a la Asistencia Pública local, donde los doctores Ruiz, Day y Funes, entre otros, atendieron al herido y dispusieron lo necesario para embalsamar el cadáver de Jorge Newbery. Los doctores Jorge Aubone y Carlos Segura Walrond procedieron a embalsamar el cuerpo, informando que la muerte se produjo instantáneamente.

La llegada de los restos a la Capital se produjo el martes 3 a las 8,45 hs. Una inmensa muchedumbre esperó los mismos en el andén de la estación Palermo, del ferrocarril Pacífico desde donde fueron trasladados hasta el local de la Sociedad Sportiva Argentina.

El Ministro de Guerra dispuso que allí se encontraran a disposición del Jefe de la Escuela de Aviación Militar, dos oficiales y 70 hombres de tropa con fusiles y traje de gala. Durante toda la noche la población de Buenos Aires desfiló incesantemente por el local de la Sportiva y al día siguiente una verdadera multitud tomó ubicación en la avenida Alvear para seguir el trayecto de la comitiva hasta el cementerio de la Recoleta.

Frente a aquel local se colocaron cuatro aeroplanos de El Palomar, con los cuales rendía honores el destacamento de conscriptos y los pilotos tenientes Edgardo Benavente y Elisondo Pissano. A lo largo de la avenida se encontraba el avión de Newbery, con el cual debía cruzar la Cordillera. Atado a la hélice, se destacaba el gallardete del aviador, con un largo crespón. Junto a la máquina, el mecánico Paul Gailly.

Al llegar a la Recoleta, la policía ordenó el cierre de sus puertas debido al gentío y los restos fueron depositados en la bóveda de la familia del doctor Juan Antonio Fernández, cerca del paredón que da a la calle Vicente López.

Antes de cumplirse el mes de la tragedia, llegó a Buenos Aires Benjamín Jiménez Lastra, único testigo y protagonista a la vez del accidente fatal que costó la vida a Newbery.

Recuperado de las heridas sufridas en aquel momento, Jiménez Lastra, dio su versión del suceso: "al hacer el decolaje, el aparato perdió el equilibrio, inclinándose sobre el ala izquierda, en forma tan brusca que Newbery sacó un brazo afuera, tomándose de la "gabaute" para sujetarse y no ser lanzado fuera de la navecilla.

En ese momento y pese a que Jorge logró restablecerlo, me di cuenta del peligro que corríamos. Continuamos subiendo con el aparato completamente cabreado; a los seiscientos metros se inició el primer viraje. Me gritó que me tomase bien e hizo el viraje sobre el ala izquierda. Me tomé de los alambres del fuselaje, porque presentí la caída. El aparato siguió yéndose sobre la izquierda, completamente perpendicular hacia el suelo, siempre sobre el ala. Jorge picó para corregir la marcha; dos o tres veces estuvo a punto de hacer el "looping", pero debido a su sangre fría pudo mantener el aparato en sentido perpendicular. Cuando por última vez pretendió corregir el ángulo de caída, ya era tarde. Estábamos cerca de la tierra. De lo demás, no recuerdo nada".

Los restos de Jorge Newbery permanecieron en el cementerio del Norte (Recoleta) hasta el 2 de mayo de 1937, ocasión en que fueron trasladados a la Chacarita y depositados en el monumento que costeado por una suscripción popular, realizó Hernán Cullen.

Fuente y agradecimiento. Fundacion Marambio.

sábado, 24 de enero de 2026

Conde Francesco Baracca

 Francesco Baracca (Lugo, Italia, 9 de mayo de 1888-Nervesa della Battaglia 19 de junio de 1918) fue un conde y aviador italiano. Al empezar de la Primera Guerra Mundial comprendió antes de muchos que el avión iba a ser el arma del futuro. Con su escuadrilla de aviones combatió muchísimos duelos, logrando 34 victorias oficiales, siendo considerado como el principal as de la aviación de la Fuerza Aérea de Italia.

El 19 de junio de 1918 después de una misión, Baracca, regresó a su base en Quinto di Treviso  con su SPAD S-XIII con el forro de tela del ala y el fuselaje dañado, de modo que cogió un SPAD S-VII para su cuarta misión del día. Tras entrar en combate con un avión biplaza austrohúngaro, Baracca fue derribado. El piloto y el observador Max Kauer y Arnold Barwig se acreditaron la victoria, que fue en principio negada por los italianos por razones de propaganda.

Tras diversos funerales públicos y privados en los que el elogio fue pronunciado por Gabriele D'Annunzio, Francesco Baracca fue enterrado en la capilla familiar en el cementerio de Lugo.

Aclamado como un héroe, pintó un caballo en su avión, imagen que pasó a ser utilizada por la escudería Ferrari en 1932, después de que la condesa Paolina Baracca, madre de Francesco, se impresionara al ver al piloto italiano Enzo Ferrari, y le pidiera que luciera el caballo de su hijo en sus vehículos. El caballo original estaba pintado en color rojo sobre una nube blanca, pero Ferrari prefirió pintarlo en negro en señal de luto por los aviadores fallecidos en la guerra, y le añadió un fondo amarillo, color local de Modena, su ciudad natal. El caballo de Ferrari fue, desde el principio, diferente al caballo de Baracca. El detalle más importante es que en el caballo de Ferrari, la cola apunta hacia arriba y el de Baracca hacia abajo.


Francesco Baracca murió faltando poco para que acabara la Primera Guerra Mundial, cumpliendo una misión de bombardeo en 1918.


Distinciones

Commemorative Medal for the Italo-Austrian War 1915-1918.

Cruz Militar.

Cruz de guerra 1914-1918.

Medalla al Valor Militar.

Orden de la Corona.

Orden de la Corona de Italia.

Orden de la Estrella de Karadjordje.



martes, 13 de enero de 2026

Louis Bleriot

 (Cambrai, Francia, 1872 - París, 1936) Pionero de la aviación que logró cruzar por primera vez el canal de la Mancha (1909). Ingeniero de profesión, Louis Blériot consiguió amasar una modesta fortuna al diseñar y vender diversos complementos automovilísticos, tales como faros y otros accesorios. Tras experimentar con deslizadores, en 1900 diseñó un primer prototipo de avión dotado de motor, con una potencia de dos caballos, que logró despegar, aunque solamente recorrió en vuelo unos metros.


En asociación con otros pioneros como Voisin y Levavasseur, en 1906, tres años después del primer vuelo de los hermanos Wright, construyó el Blériot IV, un biplano mucho más elaborado que, sin embargo, no consiguió elevarse. Dos años más tarde introdujo una cola en el Blériot VIII, un modelo de media tonelada de peso y un motor de cuarenta caballos que en octubre logró recorrer de forma ininterrumpida el trayecto entre las pequeñas localidades de Toury y Artenay.

Fruto de dicho éxito fue el Blériot XI, un monoplano de veintiocho caballos con el que, el 25 de julio de 1909, realizó el primer vuelo con motor desde el puerto francés de Calais a la localidad británica de Dover, con lo que se convirtió en el primer hombre que atravesó el canal de la Mancha a bordo de un ingenio aéreo autopropulsado. La hazaña, cuyo relato recorrió el mundo como un reguero de pólvora, le hizo acreedor de un premio de mil libras otorgado por un periódico británico.

Durante la Primera Guerra Mundial contribuyó al esfuerzo bélico francés, primero a través de prototipos basados en sus propios diseños, y posteriormente en colaboración con la fábrica de aeroplanos Spad, cuyos aparatos fueron grandes protagonistas de la contienda aérea. Finalizado el conflicto, fundó su propia compañía de aviación y realizó numerosas aportaciones al desarrollo de la aeronáutica civil.El Blériot XI era un avión monoplano, monomotor, monoplaza, construido en madera de fresno, cañas de bambú y tubos de acero, contando con unos cuantos lienzos de tela engomada como revestimiento principal, creado por Louis Blériot en 1908.

Aeroparque 2010.

El primer aparato fue construido en Neuilly (en las afueras de París) a finales de 1908, y fue expuesto en la "Exposition Intérnationale de la Locomotion Aérienne" en diciembre de ese año. Realizó su primer vuelo en Issy-les-Moulineaux el 23 de febrero de 1909, equipado con un motor R.E.P. de 28 cv. El primer avión se distinguía por una deriva auxiliar, vertical y fija, colocada sobre la proa del fuselaje; sin embargo pronto fue eliminada, dada su completa ineficacia. Antes de que el aparato volviera a volar, el 27 de mayo del mismo año el motor fue reemplazado por un Anzani de 25 cv que propulsaba una eficaz hélice Chauvière.

Operatividad.

El 26 de junio de 1909, Blériot hizo solamente una prueba con estas modificaciones y estableció un nuevo récord europeo de permanencia en vuelo, con 36 min 55 s, y el 13 de julio ganaba un premio de cross-country.

El cruce del Canal de la Mancha

Habiendo adquirido confianza y como el motor funcionó bien, de inmediato se trasladó a Calais para tratar de ganar la carrera pues Hubert Latham, que había fracasado ya en dos ocasiones, se preparaba para la tercera; además entre otras cosas, Blériot necesitaba sanear sus finanzas, afectadas por años de dedicación al diseño y construcción de su avión.

En el verano de 1909 hay dos pilotos dispuestos a ganar el premio: Latham, con un Antoinette de Lavavasseur, y Louis Blériot, con el avión construido por él mismo. Cuando Blériot tuvo terminado su avión Blériot XI, se puso en contacto con Alessandro Anzani para que en su fábrica le hiciera un motor que resistiera sin contratiempos los 45 minutos de vuelo que serían necesarios para cruzar el Canal. Anzani pasó el encargo a su jefe de talleres, Francisco Santarini, quien diseño un nuevo motor que reunía las exigencias fundamentales de Blériot: potencia y enfriamiento suficiente para resistir el vuelo. El motor era de tres cilindros en lugar de los dos habituales de entonces, y desarrollaba una potencia de 25 cv. Como se calentaba demasiado al poco tiempo de estar funcionando, Santarini hizo varias perforaciones en las paredes de los cilindros lo más cerca posible al punto más bajo del movimiento del pistón y también mejoró el escape.

A las 4:41 de la mañana del 25 de julio de 1909, Blériot despegó desde un campo cercano a Calais y, después de un vuelo en el que mantuvo una altura media de 100 metros, aterrizó en los acantilados de Dover Castle a las 5:17. Además de cobrar el premio de 1.000 libras, se hizo famoso a ambos lados del Canal, y pronto recibió multitud de pedidos de ejemplares del Blériot XI. Comenzada la producción en serie, desde el primer momento tuvo que acudir a la ayuda de subcontratistas.

La Travesía de los Alpes

El 23 de septiembre de 1910 dada las capacidades de esta nave, el piloto peruano-francés Jorge Chávez logra cruzar por primera vez los Alpes desde Suiza (Briga) hasta Italia (Domodossola). Al aproximarse para aterrizar en Domodossola y debido a una violenta maniobra, se rompen las alas del Blériot, cayendo desde una altura de 10 metros. Jorge Chávez es retirado del avión con fracturas en las piernas y lesiones internas que al final provocaron su muerte el día 27 de septiembre. Antes de morir repitió su famosa frase que sirve de inspiración a todos los aviadores peruanos:¡Arriba, siempre arriba!

Entre 1909 y 1912, casi todas las competiciones europeas de aviación tuvieron un Blériot XI entre los ganadores, y el tipo fue pilotado en toda Europa por la mayoría de los aviadores de primera línea de ese momento. Entre ellos se hallaba Alfhonse Pégoud, famoso por los rizos múltiples realizados en el aeródromo de Hendon durante los años 1913 y 1914. Al finalizar 1913, Blériot había entregado 800 de los 1294 aviones de todos los tipos que se habían construido en Francia ese año.

Museo TAM, San Pablo 2014.

Historial militar

La primera utilización militar de un Blériot XI estuvo a cargo de unidades italianas que combatieron contra los turcos cuando Italia atacó las provincias otomanas de Tripolitania y Cirenaica , que juntas constituyen la Libia actual, en la llamada Guerra ítalo-turca durante los años 1911 y 1912.

Cuando en julio de 1914 Francia se movilizó para la guerra, la Aéronautique Militaire tenía a su cargo 25 Blériot XI. Dos escadrilles de cavalerie estaban equipadas con versiones monoplazas, mientras que otras cuatro escadrilles estaban dotadas de Blériot XI-2 biplaza, provistos de motores Gnôme de 70 cv y mayor superficie alar. El Blériot XI-2 podía ir armado con granadas o flechettes (pequeños dardos).

Antes de comenzar la I Guerra Mundial, el Royal Flying Corps y el Royal Naval Air Service británicos habían recibido cierto número de Blériot, y cuando estalló el conflicto cinco escuadrones del Royal Flying Corps tenían en el Blériot XI su elemento fundamental. Además de importar aparatos de Francia, Gran Bretaña e Italia habían construido bajo licencia 104 y 70 ejemplares respectivamente.

El Blériot XI BG, o Blériot-Gouin, variante biplaza con ala en parasol, fue desarrollado para obtener mayor visibilidad en misiones de reconocimiento y de observación de artillería. En las primeras etapas de la I Guerra Mundial, tres escadrilles francesas y ciertas unidades británicas enviadas a Francia utilizaron estos aviones. Otras variantes militares del Blériot XI fueron el Blériot XI-3, un triplaza con motor de 120 cv; el Blériot XI E1, monoplaza de entrenamiento; el Blériot XI-2bis, biplaza en tándem con una cola que recordaba los diseños alemanes Taube; y el Blériot XI R1 Pingouin, "rouleur" o avión de entrenamiento en tierra, con alas recortadas, que fue ampliamente utilizado en Francia por unidades francesas y norteamericanas; a éstos se les hacía incapaces de despegar quitando gran parte del revestimiento del ala.

A principios de 1915, la mayoría de los Blériot había sido retirada del servicio operativo y redistribuida entre las escuelas de vuelo. Un ejemplar fue puesto en condiciones de vuelo a comienzos de la década de los treinta y se lo utilizó para las exhibiciones de vuelo de la "Escadrille Blériot".




Caracteristicas generales.

Longitud: 7,85 m.

Envergadura: 9,90 m.

Altura: 2,60 m.

Peso cargado: 315 kg.

Planta motriz: 1× semiradial fijo, de 3 cilindros refrigerados por aire. Anzani.

Potencia: 25 CV.

Rendimiento

Velocidad nunca excedida (Vne): 65 km/h.